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El papel de Izquierda Unida en una candidatura popular tipo Ganemos

Una  acción valiente en cuatro pasos

Ernesto

31-Julio-2014


Leo últimamente con frecuencia declaraciones sobre la necesidad de converger con otras fuerzas y movimientos, solemnes afirmaciones al respecto de que IU y las demás organizaciones deben ser generosas en el proceso, así como advertencias de personas que expresan sus dudas al respecto (el papel de las siglas de IU, reivindicación del trabajo duro y prolongado de su militancia, etcétera) y no me resisto a escribir unas líneas que contribuyan al debate de la forma más pragmática posible. Tras unos cuantos párrafos introductorios en los que doy mi visión de las cosas, termino el documento con un plan de acción claro y concreto para IU de cara, en particular, a las elecciones municipales en Madrid (y posiblemente las autonómicas). El lector impaciente o apresurado puede pasar directamente a leer al final del texto los cuatro puntos de mi propuesta, que son lo que creo más esencial de este artículo.

Antecedentes: las elecciones del 25-M


Antes de la propia noche electoral mi impresión sobre las elecciones europeas pasadas era de gran decepción. En un contexto de enorme movilización popular (vibrante apoyo en Madrid a la marcha de los mineros, lucha unitaria de toda la sociedad en las mareas -singularmente la verde y la blanca-, éxito de la consulta popular sobre la sanidad pública y, como colofón, enorme movilización en las marchas de la dignidad) muchos veíamos en las europeas un primer paso esencial del ciclo electoral. Imaginábamos una amplia candidatura rupturista de consenso que, en nuestro sueño, obtendría un espectacular resultado que sería el trampolín para futuras citas electorales. En las autonómicas y municipales habría ya una idea de voto fuerte y útil a la izquierda del PSOE que no pararía de crecer camino de las generales, en las que tendríamos herido al régimen del 78.

Sin embargo, y a pesar de las llamadas de IU a la unidad, el proceso de formación de un frente amplio naufragó, pese a que en efecto IU concurriese a las elecciones aliada con un cierto número de organizaciones. Un síntoma de que el proceso no había sido como muchos hubiésemos querido fue el propio procedimiento de confección de la lista electoral: caótica organización territorial de una poco creíble pseudoconsulta a las bases, elección del cabeza de lista forzando los propios estatutos de la organización (y sin la que debía haber sido una votación que respaldase la decisión de permitir un nuevo mandato excepcional), imposición por parte de la dirección del segundo lugar en la lista –algo que asombró a numerosos  militantes y simpatizantes entre los que me incluyo-, etcétera.

En ese contexto irrumpió Podemos, y algunos vemos ahora su aparición como la medicina capaz de paliar los daños que nuestros propios errores habían provocado en el deseado proceso.

Ya he dicho que cuando muchos compañeros nadaban en la euforia preelectoral yo era pesimista. Sin embargo, y curiosamente, el resultado de las elecciones europeas fue para mi una alegría enorme mientras que muchos compañeros lo vivieron como una decepción. Y no lo digo porque, como dicen algunos, IU triplicase sus resultados (aunque no dicen que perdió votos durante la campaña). ¿Cómo iba a ser decepcionante que el bipartidismo se derrumbase, que partidos como UPyD no terminasen de despegar, y que un porcentaje tan grande de ciudadanos optasen por opciones a la izquierda del PSOE? Yo sentía los votos de Podemos tan “míos” como los de IU, y desde esa perspectiva el resultado era fantástico. Frente a quien veía en Podemos un riesgo, había que convertirlo en una oportunidad.

El panorama tras el 25-M

Mucho se ha escrito del terremoto que las europeas produjo en la política española: desde las abdicaciones de Rubalcaba y Juan Carlos hasta los aparentemente profundos movimientos que se empezaban a vislumbrar en la propia IU. El régimen del 78 da muestras evidentes de miedo por lo que pueda venir, y trata de recomponerse al modo lampedusiano del cambio cosmético para que quede todo igual (Pedro Sánchez liderando el enésimo giro a la izquierda verbal –y poco creíble- del PSOE en la oposición, intento de legitimación de Felipe de Borbón, amenaza de reforma light de la constitución), cuando no de forma directamente tramposa y antidemocrática (pucherazo de Cospedal en Castilla La Mancha, proyecto de reforma-pucherazo electoral en Madrid o en las municipales por elección mayoritaria).

Estamos en un momento crucial, y creo que  el resultado de las europeas fue perfecto para llegar a él. Si no hubiese existido Podemos el resultado de IU hubiese sido algo mejor pero no creo que hubiese dado miedo al régimen. Comento a veces en tono jocoso que Podemos bien podría ser una maniobra perfecta urdida por un sector audaz de IU, que ideó el modo de agrupar a un montón de ciudadanos que a medio plazo votarán casi sin darse cuenta a IU –o a algo que se presente con el ideario político esencial de IU- pero que nunca hubiesen llegado a hacerlo de otro modo.

Antes de que se me acuse de nada aclaro que soy consciente de los defectos que también ha tenido hasta ahora Podemos, por supuesto, pero creo que es un movimiento genuina y profundamente compatible con el proyecto político de IU. Creo que un proyecto que discute y plantea abiertamente la auditoría de la deuda, la renta básica universal, nacionalización de sectores estratégicos, jubilación a los 60, lucha contra el fraude fiscal de las grandes corporaciones, etcétera, etcétera no debería levantar tanto recelo en algunos compañeros. Y me parece simplemente pueril alarmarse porque ellos prefieran rehuir la metáfora izquierda-derecha (a fin de cuentas, toda la vieja guardia del PSOE se dice de izquierdas… ¿qué valor objetivo tiene entonces esa escala?) y decidan establecer su discurso en otros términos (en realidad, aunque suene poco ortodoxo, la metáfora arriba-abajo puede estar incluso mentalmente más vinculada al concepto de clase capitalista y clase trabajadora).

Soy también consciente de que cualquier acercamiento “entre Podemos e IU” despertaría muchos recelos en sectores de ambas partes (creo que mayormente algunos sectores de la dirección de IU, y de las bases y simpatizantes de Podemos). El consenso mayoritario es que tal acercamiento sólo puede darse desde la base y no como un acuerdo entre cúpulas, cosa obvia que parece fácil de concretar en lo que refiere a la participación conjunta en luchas y reivindicaciones concretas pero difícil de gestionar en el plano electoral.

Las elecciones municipales y autonómicas de 2015

Es en este momento cuando nos ha caído un regalo casi inesperado: la iniciativa Guanyem Barcelona, replicada en otras muchas ciudades del estado en términos similares. Digo que es un regalo porque nos ofrece la solución a las reticencias de las que hablaba arriba: un proceso de candidaturas populares amplias que pueden impulsarse fácilmente tanto desde los círculos de Podemos como desde las asambleas de IU, sin que nadie tenga que renunciar a su identidad sino sumar para el proyecto común. La idea de que lo necesario no es una unión de partidos y colectivos, sino que los individuos integrantes de los mismos se unan para formar un algo más fuerte.

¿Cuál debería ser la actitud de IU ahora? En mi opinión no debería dejarse pasar este –quizá último- tren para dar un golpe de muerte al régimen del 78 antes de que pueda recomponerse. Hablamos de que por primera vez desde el fin de la dictadura franquista un programa plenamente de izquierda puede plantarse en procesos electorales con posibilidad de ganarlos. Es una situación que no podemos desaprovechar.

En realidad es posible que el proceso iniciado ya vaya a sobrepasar cualquier tipo de impedimento u obstáculo que puedan plantearse desde sectores inmovilistas de los aparatos de partido. En Madrid, por  concretar, una IUCM anquilosada en su funcionamiento de las últimas décadas puede quedar relegada a un papel testimonial frente a un movimiento ciudadano pujante y bien organizado estructurado en torno a lo que representan los simpatizantes de Podemos y los incipientes movimientos como Ganemos Madrid. Porque no tengo duda de que una buena parte de la militancia de IUCM sí que es plenamente consciente del momento político en el que estamos y va a empujar con fuerza irresistible en la dirección que marcan las iniciativas de candidatura popular tipo Guanyem/Ganemos.

Una propuesta: cuatro pasos valientes a dar por IU

Una apuesta audaz y decidida, nacida de la comprensión del momento político histórico que vivimos, podría concretarse del siguiente modo:

  1. El primer paso sería el anuncio claro e inequívoco por parte de IU de su respaldo al proceso que ha dado lugar a la candidatura popular tipo Guanyem/Ganemos (en adelante CP). En particular IU animaría a su militancia y sus simpatizantes a participar en el debate de elaboración popular del programa político con el que la CP concurriría a las elecciones, ofreciendo su estructura organizativa para colaborar en la tarea (albergando actos y debates en sus sedes, involucrando a sus agrupaciones locales, etcétera).
  2. Una vez elaborado el programa, IU realizaría una consulta interna entre sus militantes para conocer si la organización (es decir, su base) considera apropiado y asumible el programa electoral definitivo de la CP.
  3. En caso de que la militancia de IU respaldase mayoritariamente dicho programa, IU anunciaría su renuncia a concurrir a las elecciones municipales con una lista electoral propia, poniendo su estructura y organización al servicio de la CP. A partir de este punto los afiliados de IU que en otras circunstancias hubiesen participado de un proceso interno hacia las candidaturas de IU pasarían a participar en el proceso de elección de la CP en el modo en que se hubiese acordado colectivamente, en igualdad de condiciones con cualquier otro compañero o compañera proveniente de otras organizaciones o que se postulase a título individual.
  4. El resto de ciudadanos y organizaciones integrantes de la CP respetarían los posibles procesos internos  en IU. Por poner un ejemplo, sería aceptada por todos la posibilidad de que IU celebrase unas primarias internas para decidir quiénes concurren al proceso con el marchamo de estar avalados democráticamente por las bases de IU. Por otra parte, y como es obvio, IU se comprometería a avalar y apoyar la CP en cualquier caso, fuese cual fuese el resultado del proceso de confección de candidaturas (incluso aunque los propios afiliados de IU que se postulasen no hubiesen resultado elegidos), en el convencimiento de que lo sustancial es la defensa del programa político confeccionado colectivamente.


La estructura que debería adoptar estos cuatro puntos como plan de acción de IU en las municipales de la ciudad de Madrid sería obviamente la Asamblea de IU-Madrid Ciudad que, supuestamente, va a constituirse finalmente el 4 de octubre próximo.

Si este programa parece una locura, exploremos otro diseño pero no dejemos pasar la oportunidad. Empujemos todos para que IU esté a la altura del momento y empuje el proceso de ruptura democrática iniciado. Tenemos todo por ganar y poco que perder.


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